domingo, 12 de agosto de 2018

REFLEXIÓN SOBRE LAS OLIMPIADAS CIENTÍFICAS Y EXPERIENCIA EN LA IMC

Voy a presentarme, aunque quizás muchos de los que estéis leyendo esto ya me conozcáis. Soy Alejandro Fernández -sí como el cantante de rancheras- más conocido desde hace unos cuantos años -incluso antes de crear este sitio web- como "El matemático soriano". ¿Y para qué hago una presentación de mí mismo ahora?, pues, porque, en esta entrada no haré divulgación sino que hablaré de mi última aventura... en Bulgaria, haciendo mates... en concreto participando en la International Mathematics Competition (IMC), una de las olimpiadas más prestigiosas para los estudiantes universitarios de matemáticas. Y, aprovechando la excusa, he pensado en dar mi punto de vista sobre algunos temas sobre los que he leído en repetidas ocasiones durante estos últimos meses (¡parece que las Olimpiadas por fin se están poniendo  un poquito de moda en la red!).


Lo primero, y de forma breve, explicaré que es lo que hacemos en este tipo de competiciones. Es muy simple, cogemos varios problemas e intentamos resolverlos. Por ejemplo en la IMC nos tuvimos que enfrentar durante dos días seguidos a 5 problemas en 5 horas para hacer así un total de 10 problemas. Sus enunciados podrían resumirse en apenas carilla y media y sus soluciones en 7 u 8 (entre todos), eso sí, su dificultad no era equivalente a su extensión escrita... Por norma general en este tipo de competiciones solemos tener entre 40 y 90 minutos para cada problema, que varían según el formato y las pretensiones de la prueba. 

Ni que decir tiene que el esfuerzo necesario para ir bien preparado a este tipo de exámenes es titánico, aunque la recompensa bien lo merece, incluyendo la posibilidad de conocer gente de todos los continentes, viviendo situaciones variopintas, pasando de jugar a las cartas con colegas brasileños por la tarde a debatir sobre política con varios polacos a las 3 de la madrugada.

Sin enrollarme más, una de mis pretensiones con esta entrada era exponer mi opinión sobre varios temas de debate que últimamente están agitando las redes sociales, y eso es lo que vamos a hacer:

Por fin llegó el oro español
Desde hace ya más de 50 años, es costumbre que varios países envíen a un pequeño y selecto grupo de estudiantes preuniversitarios a competir en olimpiadas de características muy similares a las que he expuesto sobre la IMC, las principales son sobre matemáticas (IMO), física (IPhO) y química (IChO). 

Resulta incluso vergonzoso, pero en todos estos años nunca un español había conseguido llevarse un oro. Por fin, en este 2018, se ha conseguido romper la racha negativa. Muchos pensaréis que quedarse primero es complicado y que haber tardado tanto en abrir la lata no debería considerarse algo preocupante, que estoy siendo algo exagerado... Con gran pena lamento informaros de que en este negocio las cosas no funcionan así. En la IMO dan oro hasta el primer doceavo de los estudiantes (8.33%), en la IPhO al primer 6% y en las IChO al primer 10%, como veis no hay que estar "tan cerca" del primero para poder llevarse el oro.

Gracias a Alejandro Epelde, que logró el 36º mejor resultado de entre 396 excelentes estudiantes en física, hemos conseguido nuestro primer oro. Mis más sinceras felicitaciones a este chico madrileño, has logrado una proeza impensable para la mayoría, disfruta de la medalla porque seguro que hay una gran cantidad de trabajo y esfuerzo detrás de ella. Aunque claro, parece que las autoridades políticas, los Ministerios y el público en general no opinan como yo lo hago, todavía no he visto ningún mensaje de felicitación del Gobierno a los concursantes que promocionan "la Marca España" en temas ajenos al deporte y pese a que sí que han aparecido en radio y prensa (no mucho, todo sea dicho) tampoco he visto ningún rótulo en los telediarios informando sobre esta gesta única (recuerden, sobre unos 50 años para conseguirla...).

Alejandro Epelde. ¡Enhorabuena!

No obstante, esto no son más que simples detalles que definen a los líderes de nuestra sociedad, el verdadero, y grave, problema es que el Gobierno no ha pagado los costes de ninguna Olimpiada, los cuales oscilan entre los 30.000 y 40.000€ por concurso, si me lo permitís, cifra irrisoria para un Estado... Las distintas asociaciones que preparan a los concursantes (en la mayoría de los casos de forma altruista) son las que han tenido que buscar debajo de las piedras  para financiar a sus estudiantes.

Conseguir excelentes resultados parece no ser suficiente para convencer a nuestros políticos, parece ser que la presencia de España en las Olimpiadas de Física Iberoamericanas se ha asegurado "in extremis", en parte gracias a la presión que se estaba ejerciendo desde las redes sociales. Luego nos hacemos los sorprendidos cuando oímos hablar sobre la "fuga de cerebros", me duele pensarlo e incluso me niego a admitirlo, pero... hay veces que parece que echasen a sus "estrellas intelectuales" a patadas.

Nuestros dirigentes políticos pasan "olímpicamente" de los científicos españoles.


¿Para qué sirven estos concursos?
Este es un debate que incluso los propios olímpicos tenemos, sobre todo cuando vamos "cogiendo años", durante la semana que pasé en Bulgaria creo que todos nos paramos a reflexionar sobre esto al menos una vez, ¿de verdad merece la pena dedicarles tanto tiempo si luego en tu vida profesional no vas a encontrar ningún problema planteado al "estilo olimpiada"? Quizás a medida que te acercas a los años finales de tus estudios universitarios la respuesta se acerca más al no (aunque eso sí, es difícil decirle eso a uno de tus hobbies favoritos). En cambio, si nos referimos a estudiantes de secundaria y Bachillerato mi veredicto es claro, la respuesta es un sí rotundo, y no solo eso, si no que además se deberían fomentar desde las instituciones. 

Los beneficios que aportan a los más jóvenes son claros, los estimulan, les hacen enfrentarse a retos, y sobre todo, y más importante, consiguen que muchos jóvenes le cojan el gusanillo a esto de la ciencia. Además, preparan mucho mejor a los estudiantes que el monótono instituto y, normalmente de una forma mucho más dinámica y amena.

No solo eso, a los lugares de preparación de olimpiadas, o simples talleres avanzados acuden varias personas con los mismos intereses, lo que permite colaboraciones, que en un futuro, acabarán saliendo adelante proyectos muy enriquecedores para toda la sociedad.

En mi opinión, todo esto ya es razón más que suficiente para responder sí, pero, hay más, suele existir un estrecho vínculo entre los "olímpicos exitosos" y los "grandes científicos". Por poner un ejemplo, Peter Scholze, el joven de moda que acaba de ganar una medalla Fields, el "Nobel matemático", también ganó una plata y tres oros en la Olimpiada Matemática Internacional.

Peter Scholze con su medalla de oro olímpica

Que no se apoye desde la base a los estudiantes con intereses más allá del curriculum escolar es como pegarse un tiro en el pie y dejar que aquellos con inquietudes sean seducidos por los modelos de otros Estados. Si nos tomásemos este símil al pie de la letra podríamos decir que España está coja desde hace varios años y sin síntomas de mejora, más bien todo lo contrario...

Resolvemos problemas simplemente por el placer y la satisfacción que ello nos provoca.


Parecido con el deporte
Me he hartado de escuchar tanto en conversaciones conmigo como por la radio comparaciones entre nuestras disciplinas y el deporte. Su única similitud es el nombre, olimpiadas. He vivido en ambos mundos, ya que he jugado federado al baloncesto durante varios años y el deporte en general me encanta.


Por eso mismo os pregunto, ¿qué similitudes existen entre el baloncesto y las matemáticas? En el primero corres de forma mecánica de un lado al otro del campo, repitiendo las tácticas y formaciones que has practicado infinidad de veces durante los entrenamientos, tanto para defender como para atacar, intentas quitarle el balón al contrincante y tu objetivo es encestar el balón en la canasta con un tiro que has realizado en multitud de ocasiones durante los entrenamientos, en verdad sabes muy bien qué vas a tener que hacer incluso antes de empezar el partido, yo no lo consideraría un gran reto. En cambio, en matemáticas, poniendo como ejemplo la IMC, tan solo eres consciente de que vas a tener que hacer 10 problemas durante 10 horas y tendrás que enfrentar situaciones que antes del inicio del examen ni siquiera habías imaginado, improvisando, tirando de creatividad, sin depender de aquello que llevas repitiendo durante horas, solo tienes a tu cabeza. Y no solo eso, sino que la competición matemática provoca un cansancio mucho mayor, más difícil de controlar y del que es más difícil recuperarse.

Siguiendo un poco con este tipo de comparaciones también me gustaría remarcar que los avances en la sociedad se logran gracias a la ciencia y no pegando patadas a un balón.

No quiero decir con todo esto que no se deba apoyar el deporte, solo quiero remarcar que la ciencia debería tener una financiación mucho mayor.

Muchos recurren al ya típico argumento: "Pero el fútbol genera más ingresos y por ello se merece más atención". Cierto, el deporte maneja mucho dinero, pero la ciencia es la que mejora tu calidad de vida, la que evita que te mueras por culpa de un cáncer o la que hace que funcione tu móvil, recuérdalo, no te dejes engañar.

El único parecido que guardan las olimpiadas científicas y las deportivas es el nombre.


¿Y las mujeres?
Este es otro de los grandes debates, ¿por qué hay tan poca presencia femenina en los certámenes de nivel nacional e internacional? Es una evidencia, rara vez encontramos mujeres en la delegación española que asiste a las competiciones internacionales, y este no es un caso aislado de nuestro país, sino que suele darse en todas las delegaciones. Existen varias teorías y opiniones que tratan de dar una respuesta a esta incógnita y por supuesto grandes excepciones, por ejemplo, Lisa Sauermann, una joven alemana de 25 años que dominó por completo en la IMO, llegando a lograr una plata y cuatro oros (el tercer mejor registro de toda la historia de la competición), sin ninguna duda Lisa acabará siendo reconocida como una de las grandes matemáticas de este siglo. 

No obstante, no voy a intentar dar una explicación a este suceso, existen muchas teorías muy variopintas con mayor o menor credibilidad, lo que sí que quiero hacer, es aprovechar para denunciar una situación, que desde mi punto de vista nunca debería haberse dado. También quiero opinar sobre cuál es la mejor solución según mi juicio.

Resolver el problema parece sencillo, hay que apoyar la situación desde la base, los cimientos de cualquier estructura siempre constituyen la parte más importante. No solo tenemos que apoyarlos, sino que además debe fomentarse y hay que esforzarse mucho en inculcar tanto a los niños como a las niñas de que absolutamente cualquiera es capaz de enfrentarse a cualquier problema, el gran requisito que debes cumplir es que disfrutes mientras resuelves uno de estos. Ser capaces de lograr esto es fundamental y constituye, en mi modesta opinión, la clave del problema.

Entonces..., ¿cuál es la situación que yo critico? Una nueva competición, la EGMO, "European Girls' Mathematical Olympiad", creada en 2012 por iniciativa de Reino Unido y en la que España participa desde 2016, esta trata de emular a la IMO pero... en versión femenina, solo tiene permitido participar uno de los dos sexos, en cambio, no existe ningún concurso de características similares para el género masculino. Esto, es un caso de discriminación positiva, y por muchos adjetivos bonitos que escribas detrás sigue siendo discriminación. Aquellos que defienden a la EGMO argumentan que su fin es fomentar e incentivar la participación de las mujeres en las Olimpiadas, aunque no creo que esta sea una buena razón puesto que este concurso solo lo conocen los estudiantes que muestran muchísimo interés por las Olimpiadas, y a este grupo no hace falta incentivarlo más. Segundo, cada país puede enviar tan solo a 4 representantes, es demasiado elitista, no vas convencer a nadie para que empiece con alguna de esas hipotéticas 4 plazas.

Equipo español EGMO 2016

Hablando ya desde el plano personal, conozco a participantes españolas de ediciones anteriores y puedo asegurar con absoluta certeza que ellas no necesitaban esa competición para demostrar de que eran capaces, ya sabíamos de sobra que su talento y esfuerzo era innegable, y no solo eso, también habían ganado muchas otras competiciones... pero mixtas.

Por último, me gustaría aclarar que, a la hora de corregir los exámenes, no existe ninguna discriminación relacionada con el sexo del participante. Estoy completamente seguro de ello, mi confianza en ello se debe a que el corrector no conoce nuestro nombre, para ellos somos simples números y no conocen más datos sobre los examinados. Ojalá se extendiera esta práctica...

Eso sí, también hay que hacer autocrítica, algunos aspectos tampoco son muy normales. No es muy razonable pensar que solo una mujer, Maryam Mirzakhani, haya ganado la medalla Fields (premio que se concede desde 1936) o que nombres de matemáticas tan reputadas como Sofia Kovalévskaya, Emmy Noether o Sophie Germain entre otras no sean conocidas por el publico general. Es una reflexión que deberíamos hacer como sociedad...

No es lógico que Maryam Mirzakhani sea una completa desconocida para el publico general, su historia es realmente inspiradora.


Maryam Mirzakhani (1977-2017)

Nuestra experiencia en la IMC
Ya he concluido con todas las reflexiones que pretendía hacer, espero que haya ayudado a aclarar dudas sobre preguntas y temas últimamente recurrentes en la red. Quiero aprovechar las últimas líneas de esta entrada para contar nuestra experiencia en la vigésimo-quinta edición de la International Mathematics Competition celebrada en Blagoevgrad (Bulgaria).

Así se daban a conocer los resultados en España, de la mano de la cuenta oficial de twitter de la Olimpiada Matemática Española.


La verdad es que son unos resultados bastante buenos, 8 oros, 10 platas, 7 bronces (milagrosamente uno de ellos acabo en mis manos) y 5 menciones de honor, se nota que el formato de la IMC se adapta mejor a la educación de nuestro país. La universidad que yo representaba, la UAM (Universidad Autónoma de Madrid) consiguió 2 oros (Ismael Morales y Daniel Puignau) y 2 bronces (Mateo Rodríguez y yo mismo).

Equipo Universidad Autónoma de Madrid

La competición fue dominada por el ruso Daniel Klyuev (St. Petersburg University) con 97 puntos sobre 100 y por el alemán Christian Bernert (University of Gottingen) con 96 puntos sobre 100 que ganaron con bastante holgura. Para encontrar al primer español tenemos que bajar hasta la 30º posición con 62 puntos, gracias a Raúl Alonso Rodríguez (Universidad Politécnica de Barcelona).

Pese a que esta es una competición de espíritu individual, la clasificación por equipos también tiene relevancia. Fue la Universidad de San Petersburgo la que se alzó con la victoria, seguida por el Equipo nacional de Israel y completando el podio una sorprendente Scuola Normale Superiore de Pisa, debutantes en la competición y que asombraron a todos colándose en el podio, también cabe destacar que Alessio Figalli, reciente medalla Fields, se formó como matemático en dicha universidad. De nuevo, a nivel nacional la Universidad Politécnica de Cataluña fue la primera (11º en la competición), seguida de la Universidad Autónoma de Madrid (22ª) y la Universidad Complutense de Madrid (24ª).

Como ya he dicho antes 10 horas resolviendo (o al menos intentándolo) problemas de gran dificultad, un reto para todos los participantes, ninguno consiguió una puntuación perfecta. Para los más curiosos aquí tenéis la prueba con los enunciados en inglés.

Enunciados primer día
Enunciados segundo día

Pero, si me lo permitís, para mí todos estos resultados son algo anecdóticos (importantes, por supuesto, pero anecdóticos), me quedo con las vivencias adquiridas durante la semana que estuvimos en Bulgaria, conviviendo con personas de todo el mundo con inquietudes similares a las tuyas, disfrutando con las matemáticas y creando vínculos que, ¿quién sabe?, quizás nos ayuden en nuestro futuro profesional.

Quería concluir este post con dos mensajes. El primero para nuestros dirigentes: Hagan caso a nuestros olímpicos porque ellos serán los que tiren del carro en un futuro no tan lejano, dejen de fomentar la "fuga de cerebros".

El segundo lo dirijo a los jóvenes con entusiasmo y curiosidad científica: Acercaros a la ciencia y a estas competiciones, no solo descubriréis los misterios de la naturaleza, sino que además, haréis amigos para toda la vida.

Si disfrutas con lo que haces seguro que tendrás éxito.


2 comentarios:

  1. Muy buena reflexión. Una pregunta, ¿por qué esta competición se adapta más al formato español? ¿Es más de saber datos que de pensar?

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    1. Es una muy buena pregunta pero es bastante difícil de responder y por supuesto siempre hay excepciones a los argumentos que te voy a dar.

      Por lo general, esta es una observación bastante personal pero que mucha gente olímpica comparte, los españoles no somos muy buenos a la hora de resolver problemas de geometría tipo olimpiada (por supuesto hay españoles muy buenos en esta rama pero es raro) y en la IMO suelen ser 7 o 14 puntos de 42 solo dedicados a este tema, si eres incapaz de resolver este tipo de problemas practicamente ya estás descartado para la "lucha por el oro" antes siquiera de empezar. En cambio, en las olimpiadas universitarias no hay geometría y eso favorece a la mayoría de españoles olímpicos.

      Es cierto que existen muchos talleres de preparación para olimpiadas aquí en España incluso se prepara específicamente y de forma personalizada al equipo de la IMO (pero solo están 10 días) que es una preparación de muy buena calidad generalmente altruista y posible gracias a exolímpicos y profesores voluntarios que hacen una labor maravillosa y que no se les reconoce lo suficiente. Pero, si la comparas con la de otros países (como USA o Rusia) es casi anecdótica (a sus olímpicos los someten a unas preparaciones extenuantes, yo personalmente tampoco creo que eso sea lo mejor). En cambio ya en la universidad todo se nivela porque todos los que compiten pasan muchas horas a la semana estudiando solo matemáticas y por lo general las olimpiadas pasan a un plano más secundario y poca gente se las prepara demasiado en serio.

      Luego, temas como la falta de inversión casi constante todos los años (el año pasado estuvieron a punto de no ir) y la estigmatización social a la que se somete a alguno de los chavales que les gustan las olimpiadas (sobre todo en la etapa de secundaria) pues tampoco ayudan mucho (pero esto último ya es divagar un poco).

      Tristemente estamos muy lejos de ganar un oro en la IMO, y espero equivocarme, pero creo que pasará bastante tiempo hasta que España lo logre (también hay que decir que la IMO mucho más prestigio que la IMC).

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